La televisión es fascinación, es drama, es información, es poder, es emoción y es espectáculo. Nuestra sociedad está pasando de la logósfera (es decir de la cultura de la palabra) a la iconósfera (la cultura de la imagen).

En las últimas décadas, las formas de percibir las cosas y de comunicarlas se han transformado de manera impresionante, buena parte de esos cambios son, obviamente, consecuencia de la aparición de la televisión, porque jamás un medio de comunicación, alteró tanto la vida cotidiana de todos los sectores sociales.

La aparición de la imprenta y la prensa escrita introdujeron modificaciones sustanciales en la vida de los hombres, pero de ninguna manera la población percibió la diferencia, porque amplios sectores de la población eran analfabetos y no se beneficiaban de esos cambios; por el contrario, la radio y la televisión llegan a todas las capas sociales, desde las personas más influyentes hasta las más humildes.

Una prueba concluyente de la importancia que tiene la televisión, en el mundo actual, es su ubicación en las habitaciones de las casas modernas, en las cuales el lugar central es el televisor, convertido en el electrodoméstico que la población lo considera el más necesario en sus hogares y del cual casi no puede prescindir. La televisión es como la fogata que reúne a la tribu alrededor del fuego.

Según las previsiones, pocos sectores experimentarán un crecimiento tan alto en los próximos años como la televisión, solamente el Internet y la telefonía móvil crecerán en proporción mayor y, curiosamente, los tres segmentos se agrupan en el llamado hiper sector, que engloba todo lo referente a las telecomunicaciones y medios de comunicación y si el crecimiento de este sector es interesante, lo que resulta preocupante es que detrás de estos tres segmentos están los mismos intereses económicos.

En Europa se pronostica un crecimiento de los ingresos globales de la industria audiovisual del 80%. Es casi imposible encontrar otro sector con previsiones optimistas para ese mismo período. Las cifras de espectadores son ilustrativas según una investigación desarrollada en Europa, la audiencia de la televisión no deja de crecer, así el 90% de la población europea cree que el medio más idóneo para informarse es la televisión, mientras que apenas el 35% dice que son los diarios.

En cuanto al tiempo que el ciudadano medio pasa frente a la pantalla, la última cifra disponible de investigaciones europeas, señala una media de doscientos minutos diarios, es decir, que la población pasa expuesta a la televisión más de tres horas diarias; la mayoría de estos minutos se concentra en la franja nocturna entre las ocho y las doce de la noche, es decir en el período que transcurre desde la salida de su trabajo hasta la hora de dormir.

Los problemas de la exposición a la televisión comienzan desde que el espectador se sienta frente al televisor sin capacidad de distinguir entre la ficción y la realidad, entre lo trascendente y lo irrelevante. Un 65% de un grupo investigado en Europa considera que la televisión ha jugado un papel muy importante para que disminuya la unión entre los miembros de una familia. En este sentido, la televisión se ha convertido en uno de los moldeadores de la cultura moderna, porque ha puesto una gran parte de contenidos e información al alcance de la gran mayoría, creando una situación que no tiene precedente en toda la historia de la humanidad.

Al mismo tiempo, los contenidos de la televisión tienen una repercusión directa en los usos cotidianos, entre los que se pueden destacar el lenguaje y las relaciones familiares; en concreto el lenguaje utilizado habitualmente refleja de inmediato los giros que introducen los programas televisivos en la audiencia.

Por otra parte el aumento de la oferta de contenidos no parece que vaya a provocar un aumento del tiempo que se dedica a ver televisión y una gran variación de las actividades de ocio de la población. Los efectos se sintieron antes porque el tiempo que se dedicaba a particularmente la lectura, ahora se pasa frente a la pantalla de televisión.

Desde otra perspectiva y en el marco de la innovación tecnológica, el caso de la televisión se caracteriza por la implantación de la televisión digital, que si bien llegó de manos del satélite se apresta a extenderse a corto plazo mediante la puesta en marcha de los servicios de televisión digital terrestre, mientras que a mediano plazo el lanzamiento del cable completará el panorama de un nuevo paisaje televisivo.